Ciudad de México. En Iztapalapa, junto a la Central de Abasto, La Nueva Viga funciona como uno de los principales centros de distribución de pescados y mariscos del país.
El complejo abastece a restaurantes, comerciantes y consumidores que llegan en busca de productos del Pacífico, el Golfo de México y el Caribe. Su tamaño convierte la compra en una experiencia distinta a la de una pescadería de barrio.
De acuerdo con cifras difundidas por el propio sector y recorridos de la zona, el mercado reúne 422 bodegas y locales, y canaliza cerca de 60 por ciento del producto pesquero nacional. La cifra debe entenderse como un dato reportado, no como una medición independiente.
Por sus pasillos circulan cientos de variedades, desde camarón, mojarra, pulpo y jaiba hasta productos de acuicultura y especies de demanda especializada. La disponibilidad cambia según temporada, capturas, cultivo y condiciones de transporte.
También se mencionan productos como buche de robalo y bagre, además de especies vivas en estanques controlados. Para cualquier compra, es importante preguntar por procedencia, conservación, talla y forma de preparación.
La Nueva Viga opera bajo un régimen de propiedad privada y es administrada por la Sociedad Nacional de Introductores y Distribuidores de Pescados y Mariscos, según la información difundida por el mercado.
Su historia reciente está relacionada con el traslado de actividades que antes se desarrollaban en la antigua calzada de La Viga. Locatarios y organizaciones gremiales participaron en la consolidación del espacio actual.
La operación combina mayoreo y menudeo. Un comprador puede adquirir una cantidad pequeña para la comida familiar o surtir un restaurante, siempre considerando hielo, traslado, refrigeración y tiempo de consumo.
La frescura no se determina solo por la apariencia. Revisa que el pescado y los mariscos estén fríos, que el hielo sea suficiente, que no exista olor desagradable y que los utensilios y superficies se mantengan limpios.
Los productos crudos requieren especial cuidado en el transporte y la cocina. Personas embarazadas, mayores o con defensas bajas deben preferir preparaciones completamente cocidas y consultar recomendaciones sanitarias.
Además del abasto, la administración reporta talleres gratuitos de cocina marina los sábados, de 9:00 a 12:00 horas, con cupo aproximado para 50 asistentes. Conviene confirmar fechas y registro antes de acudir.
Estos talleres buscan promover técnicas de preparación y el consumo de especies de temporada. Para el visitante, son una oportunidad de aprender a limpiar, cocinar y aprovechar mejor los productos.
Datos clave: Iztapalapa; junto a la Central de Abasto; 422 bodegas y locales reportados; gran variedad de pescados y mariscos; venta a mayoristas y consumidores; talleres sabatinos informados.
La visita puede ser útil para chefs, estudiantes de gastronomía y familias que desean comparar producto, pero requiere planeación: acudir temprano, llevar hielera si es necesario y revisar precios antes de cerrar la compra.
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